Crítica: Kung Fu Panda 2

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10 junio, 2011 | Archivado en Críticas y Reseñas

Afiche - Kung Fu Panda 2KUNG FU PANDA 2

Jennifer Yuh

EE.UU, 2011

Kung Fu Panda 2 pasa a ser una película entretenida, con un humor más logrado y lo que es más atrayente, con una historia

Cada vez que hablamos del cine de animación en Estados Unidos, Pixar y Dreamworks –dos de los estudios de animación más fuertes dentro de la industria– son piezas medulares dentro del mercado. Ambas compañías, sin embargo, se ven distintas una a la otra y esto no solo por la cantidad en producciones que cada una ha logrado hasta la actualidad – Dreamworks hoy casi ha duplicado su número de largometrajes animados frente a Pixar muy a pesar que ambos entraron en carrera coetáneamente –sino por el mismo contenido dentro de sus filmes. Pixar y Dreamworks se ven diferenciados correspondientemente entre el crear historias y generar franquicias; muy a pesar, cada una nunca estará ajena a la demanda.

Un caso conocido sobre franquicias es Shrek, la historia del ogro que pasó de ser historia a ser un producto de explotación desgastado, siendo ahora el gato quien “pagará pato” con su próxima entrega de la Dreamworks, El gato con botas (2011). ¿Es que siempre las secuelas afectarán al producto original? No pasó con Toy Story (1995), ni tampoco pasa con el panda que lucha Kung Fu. Confieso que la original Kung Fu Panda (2008) no es de mis favoritas, es más, fue un evento aburrido, es por eso que cuando se va a ver una secuela de una película –sea animada o hasta en 3D –que te fue aburrida, las expectativas son en mayoría desfavorables. Esto nunca sucedió, sino lo contrario. Kung Fu Panda 2 (2011) pasa a ser una película entretenida, con un humor más logrado y lo que es más atrayente, con una historia. A continuación: por qué Shrek pasó de ser un ogro simpático, a ser una especie insoportable digna de pasar a la extinción.

Kung Fu Panda 2, dirigida por Jennifer Yuh, no es la misma historia ni la continuación de la primera, es más bien la ampliación de la original. Nuestro héroe Po, ya convertido en el “Guerrero Dragón”, tiene una duda por aclarar ¿Cómo es que un panda puede ser hijo de un pato? Así es, algún día tenía que preguntárselo. Conclusión, es adoptado, nuevas dudas, ¿quiénes son mis padres? Aquí ya se asoma una historia atractiva. No es que sea atrayente conocer el origen de los héroes, lo que es seductor es conocer “cómo” el panda llegó a manos de su padre-pato. Esa respuesta la conoce Shen, un ex heredero al trono de China que fue desterrado por sus padres y que ahora vuelve para reclamar lo que es suyo. Shen además de traer el pánico trae una verdad consigo, el sabe quiénes eran los padres de Po, y no solamente eso, sino que él fue el responsable de la separación del panda con su familia natural.

Sin querer, la historia va por las rutas temáticas de los clásicos de las artes marciales. El reencuentro con el enemigo años después es un evento clave que pone a prueba las habilidades del alumno kung fu a punto de superar o convertirse en el nuevo maestro. Po es el que fue un individuo más, pero que en manos del kung fu encontró la senda de lo mítico, él es el “Guerrero Dragón”, y ahora tendrá la oportunidad de verse cara a cara con alguien que desconocía, o más bien, de alguien que ignoraba, pero que su lazo familiar, uno latente pero dormitado, ha comenzado a despertar, a reclamar, a clamar venganza. La historia se torna interesante cuando nos enteramos que Po y los “cinco furiosos” tienen un nuevo enemigo, y lo que es mejor aún, es que esta vez sí es personal. Es así como Po no solo lucha con los secuaces de su nuevo enemigo, sino con su pasado, recuerdos borrosos que poco a poco va remembrando hasta reconocer que Shen es el individuo culpable de su anonimato. Será su enfrentamiento con él donde comprobará sus grandes dotes en el kung fu.

Kung Fu Panda 2 funciona porque no se recluye ante una historia apresurada. Se limita a colocar apenas un nuevo personaje, uno transcendental que será el enemigo. No hay seis, siete u ocho furiosos, el grupo sigue siendo de cinco, no se necesita de más personajes para hacer divertida la situación. Po si bien no tiene una nueva aventura, esta está relacionada a la que nosotros ya conocemos, cosa que nos interesa. La historia continúa, pero tampoco es la misma. Y lo que es más importante, los chistes no son los mismos. Shrek sin embargo, se dedicó a hacer más amigos, se dedicó a pelearse y a reconciliarse una y otra vez, se dedicó a hacer hijos, los mismos enemigos, las mismas derrotas, pero ahí están, no escarmientan. Los mismos diálogos “la gente no me acepta porque no soy ogro”, y el burro por delante “soy burro pero me aburro”. Esto se llama franquicia porque a pesar de haber sido una saga cada vez más insoportable, todos los Shrek siempre fueron bien recibidos por el público, fieles al castigo.

La nueva historia de Po y sus amigos también es atractiva por sus espacios de la antigua China, tanto en su cromatismo, su geografía abierta, sus rutas por los palacios y mercados. Una escena entretenida es una persecución vehicular entre espacios angostos, lidiándose entre verduras y conejos. Una escena introductoria muy motivadora es la pelea inicial. La combinación de piruetas es casi una versión de las luchas de Jackie Chan (quien hace la voz original de uno de los personajes). Es una película de artes marciales, den al público artes marciales, no nos hagan esperar. La modalidad en 3D se presta para el filme, una que otra imagen tal vez no resulte tan atractiva en su modo 2D, igual no es gran cosa. Lo que sí es factible decir es que en su idioma original definitivamente no creo sea superada por la doblada. La voz maligna de Gary Oldman crispa en la imagen del maléfico Shen.

Crítica escrita por: Carlos Esquives