El Rito: ¿una más como “El Exorcista”?
Michael Kovak, un niño que crece rodeado de muertos en la funeraria de su padre decide, luego de alcanzar la adultez, que este no es el estilo de vida que quiere llevar. No tiene dinero para pedir un crédito e ir a la universidad, pero encuentra una solución inusual: recibir educación sacerdotal gratuita, muy lejos de casa. A pesar de ser un escéptico confeso, pasa cuatro años en un seminario en EE.UU. donde termina reforzando la creencia en que Dios no está en su camino y que la fe es una patraña parecida a un cuadrado redondo.
Esta historia, sin embargo, no queda ahí. Símbolos demoniacos extraños, un sacerdote exorcista y una periodista también serán parte de esta película, estrenada el 17 de febrero en nuestro país. Basada en el libro de Matt Baglio, The Rite: The Making of a Modern Exorcist, esta producción tiene muchas cosas que resaltar, pero también otras que desdeñar. Estas últimas, creo, no sobrepasan las primeras.
Comenzando por la primera escena, que es trabajada en primerísimos primeros planos, pasando por una buena articulación de flashbacks, hasta la actuación de Anthony Hopkins —siempre deslumbrante—, El Rito mantiene un ritmo constante en su línea narrativa, bastante predecible por veces, pero cautiva no tanto por “el rito”, sino por el debate que encierra: ¿creer o no creer y por qué?
La crítica de The Washington Post se detiene en aspectos como por qué el Vaticano dejaría a una periodista asistir a clases de exorcismo, o cómo es que Rosario, una adolescente embarazada y posesa, no llega a dar a luz a quien sería el fruto del pecado. Acusa al director, Mikael Hafstrom (de la espeluznante 1408), de haber creado “uno de los clones más recientes de El Exorcista”. USA Today, por otro lado, critica la falta de agresividad de las escenas, puesto que “estamos aquí [en el cine] para ver al príncipe de las tinieblas hacer un desastre con todo”. ¿De veras eso buscamos? Parece, no obstante, que las críticas ven El Rito a la luz de la lámpara equivocada.
Si bien estos miramientos tienen su justificación, no debemos reducir la película a estos errores. El género de terror que trata hechos paranormales ha sido mi obsesión desde que tengo uso de razón y, después de estar tantas veces frente a una pantalla con vómitos, sangre, moscas y posesos con cabezas giratorias y cuerpos estentóreos, El Rito se presenta como una historia sobria y satírica sobre cómo “la verdad” solo puede ser completa según la lógica del “creer” de cada uno.
La lámpara con la que debemos echar luz sobre esta trama es la que propone interrogantes (y busca algunas reacciones fisiológicas al terror): se cuestiona el exorcismo y el enfrentar lo que parece improbable, e incluso evoca actitudes más reales de las que cualquiera de nosotros tendría frente a una situación como esta. Coincido con Roger Ebert, del Chicago Sun-Times, cuando dice que si bien hay cosas que objetar en esta película, concede un lugar a sus propias suposiciones, crea una buena atmósfera y tiene algo que decir.
La pela está buena si se quiere pensar (y saltar del asiento) un buen rato. Tampoco esperemos “la pela de terror”. Seamos escépticos o creyentes, las dudas están servidas. Aquí, el tráiler oficial subtitulado. Enjoy:
Sí está basada en hechos reales:
2005: Curas romanos reciben lecciones de exorcismo (BBC)
Entrevista al padre Gary Tomas (Kovak, en la película)
Nota por: Karina Montoya
Redactora invitada






