Ahora que el hasta hace unos días fue candidato periodista se ha puesto de moda y sus frívolos dolores expuestos en sus exitosos libros que, también tienen la suerte de ser expuestos en films, y que todo es una maraña donde el talento del dedo, la boca y la entrepierna prima.
Pois, hablemos de “La Mujer De Mi Hermana”. Dirigida por un mediano desconocido, o ¿es el de Babel, Amores Perros, el Chanfle, Tizoc u otras? Aunque, asemejándose más a Sexo Pudor Y Lagrimas. Con súper dotado espíritu “spotpublicitariano” de ciento y tantos minutos, auspiciado por una empresa de telefonía móvil, eso es razonable e inteligente, no es idealista y con los hermosos planos de aquella casa de “playa”. Dolores de “yupis”. Los “yupis” también sufren. Estelarizada por “Rubí” y el “zorro Meyer”. Él aseando “la alberca” con una caza avispas y ¡oh! sorpresa, halla el “cel” que “La Mori” había arrojado cuando abandonaba la casa. Jut jut. Con la especial participación del cura “Beto Cuevas”, que vicisitud, para ello, mejor ni aparezca, pero, era el truquito comercial para que los “cholenos” se ahuequen y la vean.
Film que intenta graficar el triángulo amoroso entre el zorro, “La Mori” y el hermano del zorro (artista plástico-oficial). Donde se intenta desenmarañar y/o explicar el por qué, del comportamiento variopinto de los humanos (en todas las esferas, en todos los estratos), correcto en algunas variantes y descuadernado en otros, más profundos que, lo hacen ver, desde otras perspectivas, oscuro e irracional. La soledad de una mujer “¿bien cazada?” con problemas de fertilidad que, “comparte”, pero, que expande el reloj para ser “yogui” y para visitar a su “acuñado” pintor, para intentar así, la reproducción, sin huir del núcleo familiar. Ello es natural, ocurre en todas las manadas. Con la actuación ¿especial? de Angélica Aragón (una novela con vulva y viva) como la matriarca de los hermanitos “zorros”. No leí la novela pero sí, visioné el film pirata. Del candidato periodista solo he leído “Los Últimos Días Del Homercio”
Digamos pues, peliculita frivolona que grafica los “desencarnados” desencuentros maritales de una errática pareja, de su “esterilidad” sumados a la del “salvador” efímero y atemporal que, es quien descarrila el viaje rutinario de la pareja errática. Desenlaces “ligh” de un trío de humanos y sus respectivas vicisitudes. Claro, el culposo esposo gay no ve mejor forma de resarcir a su esposa asumiendo la paternidad de “el hijo su hermano” zorro innoble, que para esos trotes se torna en el más de los ortodoxos universales de casas de playa Otro sentimiento de culpa cubierto.
No se pierda el cuerpo cobrizo de “La Mori” uruguaya, la espalda depilada del “zorro Meyer”, no hubo algún otro detalle más truculento que graficar. Tal son los letales sentimientos de culpa del Meyer en el film que es capaz de confesarle amor a “LaMori” ya que, el mismo no tolera ni perdona su homosexualidad. Como alguien ha de pedir tolerancia si, así mismo no se tolera. Pero, mejor, o hubiéramos esperado aquella escena que jamás pudiéramos borrar del “trailer” de nuestras vidas y que no sea haya extraído de nuestra propia vida.
El pintorcito “yupi” con miles de hembritas que vende sus “obras” pero que, es mantenido por su pudiente y gay hermano. La música, menos mal que no estuvo ahí embutido “alexsinteclado”, pero que ello ya hubiera sido insoportable. Porque ver la película, para retirarse la estaca al leer el libro y fijarse en las patas de guajolote de “La Mori”. Y chequear la marca de vino de altísima cata que por ahí también se juegan y enjugan.
Y pensar que el candidato periodista dijo que este film era mejor que “Díselo A Todos Que Los Otros No Ven, dirigida por ET Lombardi. La sed por la reivindicación esta en todos los estratos sociales, desmesurado así que, èl desea ser presidente, que todos lean sus libros, que las vean en film y así puedan resarcirlo en el tiempo de los maltratos fraternales del que fue “victima”. Falso. Ayer lo oí diciendo. Yo hago esto por los niños pobres del Perú. Luego abordó un avión en súper clase rumbo a Kucuta. Véala para no verla nunca más y recalar en los libros de sol de febrero.
¡Ah! cuasi lo obviaba. La escena final es una lectura de “emoils”, que, no sé por qué me parece interesante.
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