Machuca (2004) [Reseña]
Véala y quizá pueda percibir desde símil y alejada perspectiva y, en una sociedad similar a la nuestra, qué es la derecha, qué es la izquierda.
Ahora que ha sido elegido “Piñeira” y que vi, una caricatura de “Alfredo”, en que el electo presidente chileno, le lleva flores a la tumba de Pinochet, diciéndole: “volvimos Augusto”, es perfecto ver Machuca, película ambientada en la antesala del golpe de estado a Allende (1973) de manos, armas y gatillo de las fuerzas armadas chilenas comandadas por “Pinochet”. En la película se grafica el intento de inclusión de clases (la humilde entre la acomodada) en un colegio católico, dirigido por un padre con apellido de tenista famoso, durante el gobierno socialista de Salvador Allende, donde la anarquía de los púberes, los lleva en un viaje de descubrimientos, lides y sorpresas. La película se estrenó en el 2004 y fue escrita y dirigida por Andrés Wood y protagonizada por Ariel Mateluna (Pedro Machuca), Manuela Martelli (Silvana), Matías Quer (Gonzalo Infante) y Ernesto Malbran (Father McEnroe). Véala y quizá pueda percibir desde símil y alejada perspectiva y, en una sociedad similar a la nuestra, qué es la derecha, qué es la izquierda. Escena recomendada por todos, la del beso con leche condensada entre pedruscos de parte de los tres protagonistas, donde la esperanza amatoria y furtiva pareciera posibilitar la inclusión, y, no olvide el espíritu disidente de la “patuda”.

La obra es la obra, pero no se puede dejar escapar el sesgo político que el director le da, a la película, so pretexto de la utópica idea de creer que, humildes y acomodados alguna vez estarán felices y en paz. Aún, encasillando a los acomodados como los auténticos malos y a los otros, como los buenísimos, capaces ellos de, merecer resarcimiento, retribución, natural y material.
Las escenas enternecedoras en que Gonzalo Infante se interna en la vorágine laboral de los humildes (Machuca y Silvana) en busca de las aventuras que los acomodados no alcanzan, el mal llamado mestizaje, imposible del alcanzar, salvo tráfico de intereses que, en todas las edades se dan. El humano no es, lo suficiente mente inmaterial, como para aspirar a, una verdadera inclusión, haciendo que, la película se torne un panfleto más, de la izquierda, quizá auspiciada por algún fondo europeo que, los ve como objeto antropológico, digno de alguna vitrina o museo de la memoria. Imposible. La utopía seguirá siendo un no lugar, una falacia y los intentos siempre quedarán plasmados, sólo, en la ficción. En realidad sólo queda sentir que, aunque interno, la exclusión siempre estará presente, y ello siempre será lo mejor, además, el desprecio es mutuo y recíproco. ¿O? Vemos a leones con jirafas yendo al cine. Craso error, cuando se intenta concientizar, levantar a las masas humildes que, en aquel caso, Allende intentaba insertar en la sociedad, sabiéndoles inexistente en ella, bajo aquella sensibilización con vetas del “buenismo” cristiano. O, a caso donarías tu cama a quien no la tiene. “Imposibol”. Porque de lejos es mejor, de cerca para vender y comprar, lamentable pero real.
Véanla, el mundo es perfecto y gratuito, porque aún, no nos venden el aíre. Vean películas piratas y a destiempo, jamás de estreno, quizá lo mejor. Por si a caso “MACHUCA”…
(Por Julio Félix Méndez que odia joliguud)





