Satanás (2008) [Reseña]
Alerta: unos cuantos spoilers por aquí, otros por allá.

“Largo” colombiano dirigido por Andy Baiz, cuya trama es la disputa interior, plagada de frustraciones personales y sociales de un ex combatiente colombiano en Vietnam. Entrelazada a su vez con otras historias paralelas que se entrecruzan en determinando instante. Historia conocida y trillada inspirada en el libro del mismo nombre de Mario Mendoza que, a su vez desde un hecho real (la masacre del restaurante Pozzetto, Bogotá donde el 5 de diciembre de 1986) Como si faltara violencia en el mundo y/o en la misma Colombia.
Las reminiescennsias literarias no la despojan del llamado sensacionalismo violento en que caen los “largos” que llegan en estos tiempos donde la premisa es el cinismo. Premisa diaria de la prensa. Los humanos siempre tratamos de justificar nuestros yerros con traumas inexistentes. La película se deja ver y hasta emociona, pero, ello es arana. Los humanos no debemos justificarnos en nada y la película pareciera justificar los demonios del propio director vía el protagonista con la trama del “demonio en ciernes”. ¿Así somos así seremos? ¿No podemos mutar a algo mejor? Él, yendo al prostíbulo y asqueándose ante el caos, pareciera increíble. Aunque estoy de acuerdo con muchas posturas del protagonista. Él, dibujase como un molde más que, espera ser seguido. Como si la solución encallara ahí. Un cura con conflictos sexuales y crisis de fe. Que intenta absolver sus culpas a través de dos mujeres. El azar no es premisa. Luego de que haya intentado salvar una y a otra a una mujer y así salvarse, aunque, su alma muere de hambre. Una banda de ladrones que recluta a una vendedora ambulante para tornarla “pepera”. El amor por el salvador, aunque, la muerte sea la fuente. El eterno dilema, so pretexto de llevar siempre dentro de nosotros un “Mr. Jai y Dr. Yikel”. Vuelve la disputa humana. Cualquier parecido con Crimen y Castigo, Sin Compasión, Taxi Driver, Días de Santiago y alguna otras que, no he visto ni veré, es mera coincidencia. ¿Hay que intelectualizarse para matar? ¡Ay Hedor! ¿Qué haz hecho? Pero hay cosas mejores en el mundo que, oscilar entre lamentaciones de dolor insonoro ¿el dolor del alma? Habrá dolor con bocados en la boca de la propia inexistente alma. El desprecio aquellas posturas. Un modo de desmayo de pie torcido, de timar a la sociedad con nuestras taras. Esta película sirve para verla y quizá luego, emprender cualquier tropelía por ahí, pero, seguro contra un algún verdadero poder opresor, y no, contra unos comensales despistados en un restoran, si es que se busca huevos, donde no los hay. Pero, quien sabrá del humano que, fue capaz de crear un dios y a su contraparte para así volver a justificar sus yerros. El poder de la mente humana y sus estibadas culpas. Indescifrable e inquebrantable. Ápice de pienso que, la trama no importa, sino, el airecillo demoníaco que respira el director a través de sus personajes. Cierto es que, todos canalizamos nuestros demonios y frustraciones en nuestras obras. Y no es vano entonces que el director quizá algún día aparezca rodeado de balas para cumplir su obra. Pero dediquemos mejor al menor instinto de abreviar nuestro propio mal que, hay muchos que de pie están muertos. Es saliva, es instinto que, ello se estanca en el grafico sensacionalista de un hecho violento. Una portada amarilla. Porque el cinismo se apodera de nosotros y nos hace innobles al dolor, propio y ajeno. Como si no bastara. Por falso demonio de errados panfletarios. Banalizar el verdadero demonio humano. Y ya ven, termino, como el Dr. Buiz como quien ignora a quien el señor Satán dispara contra nosotros pero, desde las sombras y que nos haga desaparecer de una buena vez. Basta de panfletos. Véanla en su pirata favorita. La “pepera” se desnuda, el cura cura su rabia con el sexo mientras los violadores mueren en la cena junto a Emilio que minutos antes asesinó a su madre. Esto fue la reseña de una ira.












