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De la obsesión por la belleza al regreso de la alta costura: las novedades que sacuden el cine

El circuito festivalero y los calendarios de estrenos de Hollywood andan bastante movidos últimamente, soltando noticias que tienen a los cinéfilos a la expectativa. Por un lado, vemos una clara tendencia a agarrar los cuentos clásicos que todos conocemos y darles una vuelta de tuerca bastante oscura, casi grotesca. Y casi en paralelo, la nostalgia sigue haciendo de las suyas, trayendo de vuelta a la pantalla grande historias de revistas y moda que marcaron a toda una generación, aunque el paso de los años haya dejado a algunos personajes en el camino.

Una Cenicienta que te quitará el sueño

Si pensabas que ya lo habías visto todo con las adaptaciones de cuentos de hadas, prepárate. Hay una película escandinava que está haciendo muchísimo ruido desde que abrió la sección Midnight del Festival de Sundance. Todavía no tiene título oficial en español, pero por ahora se le conoce como The Ugly Stepsister. La cinta ha generado unas reacciones tan viscerales entre el público que ya la están comparando con La sustancia, la comentadísima película de Coralie Fargeat.

La historia nos mete de lleno en la vida de la hermanastra fea de la Cenicienta. Es una joven que, harta de vivir bajo la sombra de la belleza deslumbrante de su hermana, se manda en un viaje desesperado para conseguir el amor del príncipe. Esta reinterpretación deja de lado el brillo y la magia para sumergirnos en un mundo crudo de cirugías del siglo XIX, tenias intestinales y un nivel de humor negrísimo. En el fondo, es una sátira bravísima sobre la industria de la imagen, donde la búsqueda de la aceptación y el estatus se vuelve una carrera macabra, y ser fea no es solo una simple etiqueta, sino una verdadera condena.

Emilie Blichfeldt debuta como directora con esta coproducción entre Noruega, Polonia, Suecia y Dinamarca, basándose tanto en los relatos originales de los hermanos Grimm como en sus propias luchas con la imagen corporal. El elenco está liderado por Lea Myren, Thea Sofie Loch Næss y Ane Dahl Torp. A la crítica le ha encantado la propuesta, regalándole un altísimo 98% de aprobación en Rotten Tomatoes. La plataforma de streaming Shudder ya aseguró los derechos para los países de habla inglesa, y se calcula que para otoño la película estará dando vueltas por los festivales de España.

El reencuentro en Runway y el novio que se quedó afuera

Esa misma crítica feroz a la superficialidad nos lleva directamente a otro de los grandes eventos cinematográficos del año, pero esta vez desde el glamour de Nueva York. Este 1 de mayo se estrena El diablo viste a la moda 2, una secuela que promete reconquistar la taquilla al confirmar el regreso de sus pesos pesados. Vuelven Anne Hathaway, Meryl Streep, Emily Blunt y Stanley Tucci. La trama nos mostrará a Andy Sachs regresando a la revista Runway veinte años después de haber renunciado a su chamba como asistente personal de Miranda Priestly. Ahora el panorama de los medios ha cambiado por completo, lo que obliga a Andy y a Miranda a juntar fuerzas con Emily, quien hoy es una altiva jefa de una marca de lujo, para conseguir la publicidad necesaria que salve a la publicación de la ruina.

Pero no todos pegan la vuelta para esta entrega. David Frankel, el director de la cinta, confesó hace poco a Entertainment Weekly que tenía muchísimas ganas de incluir a Adrian Grenier de nuevo en el papel de Nate, el exnovio de Andy. El plan era meterlo casi a escondidas para un cameo sorpresa, pero las fechas del cronograma de producción les jugaron en contra y al final fue demasiado tarde para concretarlo.

El mismo Grenier ya había conversado con Page Six por allá en marzo, admitiendo que le dio un poco de pena no recibir la llamada para sumarse al proyecto. Él tiene clarísimo que su personaje siempre ha generado bastante anticuerpo entre los fans, quienes hasta el día de hoy debaten si Nate tuvo un comportamiento egoísta al molestarse cuando Andy empezó a priorizar su ascenso profesional. A pesar de todo, el actor se tomó la situación con bastante correa, bromeando con que esta ausencia deja la puerta abierta para un posible spinoff. De hecho, hace poco protagonizó un comercial de Starbucks riéndose de su propio personaje, algo que a Frankel le pareció una genialidad llena de humildad. Al final del día, como bien reconoció el propio Grenier, estén o no en la película, todos siguen siendo fanáticos de la historia original del 2006.

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